Prisa

prisa¿En cuántas ocasiones tenemos realmente prisa? ¿En qué momentos aparece una urgencia real y justificada? A poco que lo pensemos con calma (sin prisa) nos daremos cuenta de que son muy pocos: ir al hospital por algo grave, algún plazo que esté a punto de expirar… Nos pasamos la vida corriendo de un lado a otro, cuadrando nuestros horarios al minuto, quemando energía y bienestar, cuando son muy escasas las ocasiones en que de verdad necesitamos hacerlo.

Porque cuando corremos rápido en una carrera o en un entrenamiento, es el cuerpo el que corre y se entrena (vale, a veces la cabeza le acompaña, es cierto), para después poder reposar y asimilar el beneficio del ejercicio. Pero cuando corremos en la vida, sobre todo es nuestra cabeza la que corre y lo normal es que siga corriendo mucho tiempo después de haber llegado a su destino. Una vez que el estrés y la ansiedad se apoderan de nosotros es muy difícil cambiar el chip cuando hemos acabado la tarea en que estábamos enfrascados. Y si corre la cabeza -sin pausas normalmente- corre todo lo demás (músculos, huesos, órganos…). Y es este todo el que finalmente nos termina dando un toque de atención en forma de enfermedad, caída o similar, para que pisemos el freno y volvamos a vivir de nuevo nuestra experiencia del momento, sin ir más allá del aquí y del ahora.

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1 respuesta a Prisa

  1. Chus dijo:

    Es verdad , a mi me pasa a veces . Las prisas no conducen a ninguna parte.

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