Loa

23 de abril, San Jorge, toca regalo. ¿Un libro? ¿Una rosa? ¿Acaso un dragón? Nada de eso, lo que te voy a regalar es algo diferente: una confesión. Pues vaya mierda, dirás, y estarás acertando, en plena diana…

Porque mi confesión va de eso, de toda la mierda que he ido esparciendo en mi camino, de todas las cagadas que he ido coleccionando pacientemente hasta el día de hoy. Yo confieso: mi vida ha sido (y seguirá siendo) una colección de fracasos.

Y no pienses que con todo esto busco dar pena para que una mano amiga se digne a acariciarme el lomo. No, no encontrarás autocompasión, narcisismo ni victimismo en mis palabras. Simplemente son un ejercicio de objetividad y aceptación, nada más.

Porque sí, he sido un puto desastre de todos los colores. Un desastre como hombre, un desastre como amigo, un desastre como amante, como pareja, como hijo, como padre…

Y la calma que hoy siento al hacer esta confesión proviene de la certeza de que toda esta basura existencial que exhibo sin pudor y hasta con orgullo es la que ha ido formando el sustrato y alimento que ha hecho posible mi eclosión actual. Una especie de abono que ha ido nutriendo la tierra de mi camino para que hoy pueda reconocerme en el espejo.

El único fracasado es aquel que no lo intenta. Sí, un aforismo sobado y bien sobado; vale, pero que no deja de expresar una verdad universal: el fracaso no es otra cosa que el germen del éxito. Nada nuevo, ¿no? Pero para que eso se dé realmente hay que aprender a aprehender y elogiar esa ristra de cagadas, no a huir de ellas como si fueran la peste y una amenaza para tu reputación y felicidad actuales.

Fracasar es atreverse, es movimiento, es acción, es inconformismo, es búsqueda; en definitiva, el fracaso no es más que amor (ya está el cansino este con el mantra de todos los días). Sí, porque lo contrario del éxito no es el fracaso sino el inmovilismo, y por ende, el miedo. Miedo al juicio, miedo al que dirán, miedo a tu lado oscuro, miedo a mostrarte débil, miedo a la vida y, finalmente, miedo al miedo.

Porque la vida es simplemente eso: una sucesión de caídas que te irán fortaleciendo cada vez más si eres capaz de asumirlas y ponderarlas. Y ten bien claro que, si logras hacer las paces con ellos, tu fortaleza de hoy no será otra cosa que la suma de todos tus fracasos pasados.

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4 respuestas a Loa

  1. Mrcds dijo:

    Ayyyy cuanto bucle analítico..

  2. PATXI FUMANAL dijo:

    Dicho popular: para la agricultura Dios hace mucho, pero sobre todo, cucho, cucho y cucho. (caca de vaca, caca de vaca y caca de vaca). Es decir para crecer hay que cagar(la).

  3. Vero dijo:

    Olé ese «deshabillé» Chus! Olé

    • Cris dijo:

      Siempre adelante Chus! Lo ideal es, de cada paso, de cada vivencia, extraer una lectura que nos ayude a evolucionar,ya sea positiva o negativa. Personalmente,sólo puedo decir que he aprendido muchísimo más de los errores que de los aciertos… que no han sido pocos en honor a la verdad! Sigue adelante, yo te sigo!

      Cris (la marquesa)

      bs

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