Frozen

El acabose se acabó antes de empezar. Los fuegos artificiales que di por seguros resultaron tener la pólvora helada. Y aunque tú me advertiste que no era tu momento, que tu alma aún supuraba, yo no pude/supe ver más allá del festín que se avecinaba tras tres años de duelos y quebrantos.

Sí, después de tanto tiempo el menú iba a cambiar. Ya no más gimansia de alcoba; ya no más amor de escuadra y cartabón; ya no más caricias cicateras cronometro en mano. Por fin había llegado el día. El día en que florecer y no medir, el día en que no hacer sino sentir, el día en que devolver al mundo a través de ti todo lo bueno que me había dado durante esos tres años.

Y cuando parecía que se iban a abrir las compuertas de tanto amor embalsado, apareció aquella brisa polar que nos heló hasta los higadillos. No la supe/quise ver llegar, imbuido como estaba en aquellos castillos que se quedaron en el aire gélido y en aquel gozo inexorable que no llegó a salir de su pozo. Finalmente la oda a la piel y el desenfreno no pasó de un par de ripios esmirriados cargados de helor y dudas.

Quise matarte a polvos y sólo conseguí que renacieran viejos lodos. Pero no importa, algo me dice que está bien, que no era el momento, que esto no se acaba aquí, que a este camino le restan todavía muchos jalones. Porque ten por seguro que nuestro encuentro fue cualquier cosa menos azaroso, y porque, cuando lo ve claro, a cerril a la Vida no le gana ni Dios.

Para Laura, la mujer que eligió pasar frío

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1 respuesta a Frozen

  1. Iwona Zofia dijo:

    Gracias!!!

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