Vivir en pareja

parejaEstuve cerca de vivir en pareja. Bueno, de hecho, lo hice. O mejor dicho, la mitad de mí lo hizo. Porque nunca llegué a vivir del todo, siempre había una parte acobardada dentro de mí que se quedaba en la retaguardia, que tenía miedo de dar un paso al frente y lanzarse a la piscina. O quizás sí. Sí que se lanzó, pero con flotador (dejando siempre una puerta abierta por si acaso). Desde fuera parecía que se trataba de un salto hermoso, casi de concurso. La realidad fue otra bien distinta: nunca llegué a confiar del todo. No confié ni en mí, ni en ella, ni en nosotros. Y una pareja sin confianza es poco menos que nada.

Esta entrada fue publicada en Miscelánea. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *