El día

Hoy puedo decir que sé qué día fue. Bueno, no le podría poner una fecha concreta, ni concretar las circunstancias del desencuentro, pero sí expresar todo lo que sentí: enfado, frustración, aturdimiento, rabia, tristeza, miedo… No daba crédito.

Quizá no fue una gran discusión. De hecho no hubo discusión: ella me cuenta qué he hecho mal y cómo debería haberme comportado, y yo asiento como un robot glacial, dando por bueno su planteamiento, mientras pienso que no lleva razón, que está siendo injusta conmigo, y en mi interior arde Troya.

Después de varios meses en el Edén, llegó aquel bautismo de realidad, aquel tamiz terrenal por el que habría de pasar la relación de mis sueños. Últimamente iba volando por la vida hacia un sol idílico, y en aquel momento se me chamuscaron las alas.

Me disocié, negué mi verdad emocional, capitulé de primeras ante el temor a una posible guerra de resultado incierto. Porque lo que había detrás de todo aquello era simplemente eso: puro miedo. Miedo a perder. Miedo a perder esa relación que colmaba todas mis expectativas; miedo a perder ese templo en el que me demoraba cada noche; miedo a perder sus caricias, su compañía, esa nueva forma de vida tan fresca y satisfactoria. Un apego brutal a esa tabla de salvación existencial que algún dios clemente me había regalado.

Y justamente ese día, nuestro barco empezó a escorarse. Un poco, acaso medio grado, algo imperceptible a simple vista. Nada grave en principio. Pero el problema fue que a ese le siguieron muchos otros días… Tantos que al final no hubo forma de achicar tanta agua en aquel Titánic que yo daba por inhundible.

Porque hoy sé que el miedo reside en las antípodas del amor, que son sentimientos antitéticos e irreconciliables, que donde habita uno no puede aparecer el otro… Que la empecé a perder el día en que callé por miedo a perderla.

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6 respuestas a El día

  1. Rocío Corral Díaz dijo:

    Gracias de nuevo Chus! Por compartir, por tu generosidad…. Hermosas palabras..!!!!!

  2. Lucrecia Zurdo Molón dijo:

    Qué bonito dices Chus

  3. persixto dijo:

    Sabios consejos Chus, una pena que tengamos que padecerlos para poder ponerlos en práctica como te ha pasado a ti, aún así suenan bien y cuando llegue podré decir ya lo decía chus ;-).
    abrazo

  4. Patxi Fumanal dijo:

    Que gran verdad

  5. rían dijo:

    Cierto. El silencio por miedo a la pérdida no es bueno pero si muy difícil superar ese temor.Te superas en cada relato.Da gusto leerte.Besitos.

  6. Miguel dijo:

    Buf, ¡cuántas cosas me sugiere!. Ya te lo he dicho otras veces, me gusta y no lo digo por decir.
    Un abrazo

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