Jirones

Tuve que leer dos veces el mensaje. Sentía que aquello era un mal sueño, un esperpento, un sinsentido artificioso. La frialdad del mensaje en el móvil no casaba con lo desgarrador de la noticia. Había algo de irreal, de peli mala, como si de un momento a otro fuese a sonar un corten y la vida fuera a retornar a su verdadero cauce, aquel por el que fluía plácidamente dos minutos antes.

¿Cómo digerir aquello? ¿Cómo aceptar que aquel chico que se asomaba a la ventana de la adolescencia se hubiera ido de una forma tan repentina, violenta y absurda? ¿Qué ganaba el mundo sin su presencia? ¿Qué aportaba todo ello al plan maestro que la Vida tiene guardado para cada uno de nosotros?

Así estuve un rato eterno, dándole vueltas, tratando de encontrar razones, argumentos para un desenlace tan atroz. Hasta que me di cuenta de que no, de que ese no era el camino, de que una muerte así es imposible procesarla desde las afueras, desde lo intelectual.

Ante hechos así nos sentimos inermes, desnudos, sin recursos para asumir la avalancha de desconsuelo que se nos aproxima. Entonces nos defendemos, buscamos el abrigo de la cabeza para sobrevivir al desamparo del corazón, blandimos nuestra única arma: el escudo de la razón. Pero huir de la emoción (por muy desgarradora que sea), aunque de primeras parezca una buena solución, no sirve.

¿Y si en lugar de todo esto, simplemente sentimos aquello que estamos sintiendo, sin ningún tipo de censura mental? ¿Y si nos zambullimos de cabeza en ese océano tenebroso que tanto nos asusta? ¿Y si nos abrimos a esa pena sin consuelo, ofreciendo nuestro pecho a lo que tenga que venir? ¿Y si simplemente dejamos que se nos quiebren las entrañas?

Porque quizás así, si nos rendimos hoy a este dolor infinito, andando la vida, de a poquito, se vaya filtrando mañana, de nuevo, un rayo de luz entre los jirones de nuestra alma.

Para A, el chico que se comía la vida con los ojos

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3 respuestas a Jirones

  1. Patxi Fumanal dijo:

    Cuanto lo siento Chus.
    Nunca se esta preparado. Ni siquiera cuando se espera.
    Y no se aprende para la próxima vez. Siempre es un dolor nuevo

  2. Lucrecia Zurdo Molón dijo:

    A, esté donde esté, te lleva también consigo.
    Un fuerte abrazo

  3. Vero Salcedo dijo:

    Chus! Creo que has dado en el clavo……sentir…aquello que estamos sintiendo…y rendirnos….
    Tus palabras me han llegado, me han emocionado…
    Gracias!!

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