Etapa 15: Villafranca del Bierzo – A Balsa

Etapa 15Después de dos semanas de malver con mi frontal en las horas previas al amanecer, ayer decidí comprar pilas nuevas… Y llega el esperpento: en la primera madrugada con luz decente, me vuelvo a perder. Y no como la primera vez, ahora me pierdo sin saber cómo, sin ser consciente del cruce mal tomado. Lo bueno es que ahora sé que no voy por el camino correcto pero sí por la dirección. Y continúo hasta que un paisano motorizado tiene a bien reconducirme.

Mi ritmo es muy alto (unos 6 km/h) y subo O Cebreiro como si también yo fuese motorizado. El tramo entre Villafranca y O Cebreiro, siguiendo el cauce del río Valcarce, es de cuento de hadas: pura belleza natural.

Paro a repostar en ese pueblo cumbre, y ya me siento en Galicia (a la dueña del bar no le entiendo un carajo). Ya sé que voy a llegar a Santiago, que voy a cumplir el objetivo que me marqué en Saint Jean, que he sufrido como un perro, pero que en el futuro sólo me acordaré de lo bueno, de la gente, del paisaje, de mi coraje.

Y empiezo el descenso rumbo a Triacastela, por medio de estos bosques gallegos que van apareciendo en cascada. Y en Triacastela vuelvo a sentir que ése no es mi sitio: el albergue lleno, la discusión con los tenderos… Sin problema. A por el siguiente albergue: El Beso, en A Balsa.

Recorro los 5 km expectante por ver aquello y me encuentro con un lugar mágico. Un pueblo minúsculo, a la vera de un pequeño río, en el que Jésica y su marido acogen a los peregrinos con amor y generosidad. Acerté, sin duda.

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