Chavela

chavelaLa excusa fue comprobar si la conexión seguía ahí después de un tiempo yermo. Y digo excusa porque los dos sabíamos la respuesta. Seguro que nuestras cabezas (y nuestros corazones con ellas) estaban hartas de tanto desencuentro, de tantas expectativas defraudadas, de tanto miedo en definitiva; pero nuestras pieles se seguían buscando.

Encontramos un día libre y a media mañana llegamos. Muchas horas por delante para los dos. Hacía mucho que no sentía esa libertad hedonista, esa tranquilidad que limitaba mi mundo a aquella casa y al simple gozo de estar a tu lado, el resto se hizo nada.

Y allí salió lo mejor de mí, mi mejor versión como amante. Me sentía seguro, feliz y pleno al hacerte el amor sin prisa, aunque en el fondo (y en la superficie) supiera que aquello no era más que el canto de cisne de tantos años en común. Disfruté como nunca de tu compañía…

Hoy sé que aquellas horas no volverán, y me congratulo por ello, porque, aunque escueza a rabiar, no hay mejor lugar para decir adiós que desde lo más alto.

Para Ella

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